miércoles, 22 de abril de 2009

Sucede que...


- Ayer me hicieron el día, en el Metro, los Dones (señores) cantantes de sones huastecos. Uno con la guitarra, el otro con un violín y ¡qué bien cantaban! Así sí da gusto cooperar, porque además el trayecto es ameno aunque haga un calorón de la fregada.

- Fui a recoger –allá por los ex tiraderos de basura– mi constancia de retenciones. No lo recordaba, sino es que mi amigueta-contadora me lo pidió. El regreso, a bordo del microbús/pecero, fue muy a meno.

Es que iba yo así de medio metiche escuchando lo que el chofer hablaba con sus tres amigos que encontró en el caminó. Subió uno, con quien platicó sobre salud y médicos; el segundo cuate le preguntó que si había chupado recientemente y el tercero –que también conocía al no. 2– le platicó de la señora que perdió la casa porque el marido quedó como aval de un fulano que huyó y no pagó la deuda.

Los tres hablaron de un compadre del conductor que se murió y dejó sin casa a su esposa; que igual así lo quiso Don difunto porque qué tal que la doña luego se juntaba con otro y hasta hogar le daba al nuevo hombre.

Aay, la verdad eso me dio mucha risa y conste que no era la única chismosa, pues la señora que estaba frente a mí también se río. Las dos nos miramos con expresión de “aay los señores”.

- Fui a mi ex Facultad para saber si existe o no un diplomado que puede transformarme de pasante a licenciada.

Y pues nada, bueno sí está aprobado, aunque parece que para el 30 de febrero del 2010, jajajaja, lo que es un avance. Sin embargo, la lista de espera ya es de 300 personas, eso significa que yo puedo ser la 301 y como somos un chingo y dos montones, en un grupo no cabemos todos y menos en un año.

Entonces, tengo la opción y pss a trabajar porque hay que pagarlo en una exhibición si sí se concreta. No obstante, es tan incierto que me llevaría el mismo tiempo hacer un reportaje que esperar me admitan. Tengo una graaan ventaja: he trabajado en el área y eso parece será tomado en cuenta.

- Finalmente, hecho que me puso felizota, conocí a la Janita. Una niña (ex) blogguera con quien me llevo increíblemente chido. Yo sí la conocía, ella a mí no (larga historia por qué nos conocemos. Nos da risa, estuvo a punto de odiarme, jaja, es un decir).

Después de tanto posponer nuestro café, de muchas conversaciones por msn y telefónicas, nos vimos; como ella aún estudia y en mi ex escuelita, quedamos y salió al encuentro. Fuimos a un barcito que en mis tiempos estudiantiles no existía. Me presentó a sus inge-amiguitos, quienes como en sesión de AA se presentaron y también tuve turno.

Nos despedimos del lugar, luego nosotras de ellos y como la lombriz ya pedía alimento, Jana y yo fuimos a comer.

El tiempo pasó rapidísimo entre que si sus hijos, que si A., que si M., que nuestras familias, la escuela…ufff, ya cuando notamos pasaban de las 6 pm. Sí, sucede que fue un gran día.

lunes, 20 de abril de 2009

101 preguntas

Por si querían saber… Sino, pues ya ni modo.

Me gusta la acidez de estos cuestionarios, ja, sin sentido para algunos. Copiado de un personajito a quien quiero mucho. Pronto vengo a postear algo más interesante. Saludos.


1) Estás listo para 101 preguntas? Pues ya…
2) Tu último beso fue un error? No. Ni vale.
3) Crees en Dios? ¿Él cree en mí?
4) Quién fue la última persona a quien le dijiste te amo? Creo que nunca le dije, nomás lo pensé.
5) Aún te ama el(ella)? Aunque diga que no, ¡sí!.
6) Lo (la) has visto? En sueños.
7) Te trae loca(o)? ¡Por los clavos de Chucho! ¿Más? No se puede.
8) Que haces? Depurando la lista de temas para Lata boss.
9) Cómo estás vestido? Playera naranja, pantalón de mezclilla y tenis cafés.
10) Ves novelas? Nomás una colombiana. ¡Buenísima!
11) Para andar con una muchacha(o) te fijas si tiene dinero? Es justo y necesario.
12) Juegas algún deporte? En el intento estoy.
13) Cuándo fue tu última pelea? Hace mucho que no peleo ni con mi mamá.
14) Cuál es tu pasión? Escribir y leer.
15) Tienes actitud fuerte? Depende de qué y de quién.
16) Has amado a alguien? Eso creí. Ahora lo dudo.
17) Qué hace especial el día? Levantarme temprano. Sí, así termino pronto todo.
18) Te has enamorado por internet? Eso es muy ñoño.
19) Tienes muchos amigos? Suficientes.
20) Odias a alguien en este momento? No, ¿para qué?
21) Te gustaría besar a alguien en este momento? Este… no.
22) Cosa que mas te gusta de ti? Mi nariz.
24) Desearías? Ganar la lotería para comprar una casa y viajar a los desiertos de todo el mundo ¿¿??
25) Exactamente como te sientes ahora? Desesperada… me quemé un dedo, me arde y ya me eché hasta huevo.
26) Te gustan tus pies? Cuando usan tacones.
27) Persona en la que más piensas en el día? Siguiente, plis.
28) Qué no te quitas nunca? La cabeza, ja.
29) Sabor de helado? Café
30) Bebida? Agua (¡ay qué sana!)
31) Te arrepientes de algo en tu pasado? NO
32) Próximo viaje? A Huatulco, apalabré con la Jackie.
33) Quieres tener hijos? No sé.
34) Has besado a alguien que su nombre empieza con la J? ¡Noooo! Qué bueno que no lo hice.
35) Un miedo? Los cohetes (no los que van al espacio y así, esos no).
39) Que extrañas más de tu pasado? Los descuentos estudiantiles, jojo. A veces las clases en la FES.
40) Qué se te antoja ahorita: Un café con crema
41) A? Australia.
42) B? Budismo
43) C? Colombia
44) D? ¡Declaración anual!
45) E? Erase and rewind…
46) J? Josue.
47) Pasión? Mirá la respuesta 14.
48) Amor? No –ahora– ,gracias.
50) Cielo? De ningún color.
51) Casarte por la iglesia? Ya no se usa ni funciona.
52) Amor eterno? Rola para el 10 de mayo.
53) Crees que alguien lea tus respuestas? Tal vez.
54) Colores favoritos? Negro y morado.
57) Antro o bar? Bar
58) Lugar favorito? Mi recámara.
60) Te llevas bien con tus padres? Sí.
61) Te pintarías el pelo de rojo? No. Lo hice en el CCH y como que ya pasó de moda.
62) De negro? Ese es mi tono natural.
63) Tienes miedo de enamorarte? Amorrrtsss no por ahora.
64) Que quieres en este momento? Un licuado de fresa bien frío.
65) Camioneta favorita? Las camionetas son estorbosas.
66) Beso con o sin lengua? Depende de Don sujeto. Eso si, los atascados: sale bye
67) Te operarías las bubis? No. Así están bien.
69) Traumas? Uno: viejo y bonito.
70) Gimnasios? Hoy –al rato, pues– comienzo a ir, ¡en serio!
71) Usas drogas? No.
72) Te han dedicado una canción? Jajaja, una de Sabina que decía algo sobre un tragaluz.
74) Ser famoso? No.
76) Te gusta Wal-Mart? En mi pueblo está su equivalente: Aurrera.
77) Sabes amar? Híjoles… A mí mamá, mi papá, mis hermanos, mi sobrina, sí.
78) Qué harás hoy por la noche? Es de madrugada, 01:09 horas.
79) Tomas? Cerveza nel.
80) Eres vanidoso: Ya no.
81) Eres egoísta? Nunca.
82) Eres bonita(o)? Sí y al natural, es decir, sin maquillaje.
83) Eres alta(o)? Naaa, ‘petite’ según Vicco.
84) Eres buena(o)? Soy y estoy,
85) Eres diferente? No tengo una hermana gemela ni una doble.
86) Quieres cambiar? ¡Por supuesto! Deshacerme del salvavidas.
87) Quién te hizo enojar más? El sábado, mis tías por comentarios que estresan a mi má.
88) Estás en tu cuarto? No.
89) Estás aburrido? Tampoco, tengo sueño.
90) Tener sexo sin amor? Sucede.
91) Eres cursi? Uuuuy… no, ya no.
92) Extrañas a alguien? A veces.
92) A quien? Don M.
93) Emo? Mi flequillo.
94) Qué te hace feliz? Que la sobri me abrace nomás porque le nace.
95) Dile algo a la persona que te gusta? Ja, Ni lee esto.
96) Te gustan tus apellidos? Papá, sorry. No está mal. Mamá, eres mi ídola.
97) Quieres salir con... Un Físico o un filósofo (ahí si conocen algunos, presenten).
98) Te cansaste? La vista.
99) Te han dado mordidas? Ni que fuera carnaza.
100) Qué piensas del amor? Te vuelve productivo, concuerdo con Fromm.
101) A quién le copiaste el test? Al amiguis ‘repornaco’
Conejitocisne

viernes, 3 de abril de 2009

¿Soy un caso de estudio?

Ayer tuve una entrevista, no para trabajar, sino para hablar de mi trabajo.

Frente a nueve mercadólogos y una antropóloga –quién llegó tarde e hizo que repitiera mi discurso inicial– estuve 120 minutos en la cafebrería.

No me cohibieron, más bien, acepté ser parte de su investigación por curiosidad. Sin dejar de ser auténtica, estuve atenta a lo que decía, porque como Doña Sabía un día comentó “lo que digas puede ser usado en tu contra”.

Llegué anticipadamente al lugar. Vi libros –próximas lecturas para Camila y su tía– hasta que finamente aparecieron los entrevistadores, que me confundieron, pero bueno, se disculparon y a iniciar la conversa.

– Cuéntanos qué haces, de ti, de tu vida, qué haces. Más que entrevista queremos platicar contigo – dijo una de las chicas.

Y como me encanta mi trabajo, de eso hablé. Nunca me sentí extraña. En una de las cuestiones finales, no sabía qué decir exactamente, era algo así como ‘¿cómo persuadir a la gente? Dilo en una frase’, chale ¿quién puede?

Otra pregunta fue ‘¿para informar o comunicar a la gente que tienes que hacer?’, de verdad, no dude en decir y fluyo así tan-tan: Saber de qué hablo (…).

Les sorprendió mi trayectoria laboral, y eso que a veces solo sé que no sé nada, e hicieron cálculos, sí, terminé a los 21 la universidad.

Finalmente metas a corto, mediano y largo plazo. Esto es algo que pregunto con frecuencia –bueno, si va con el tema y la persona–.

En resumen: me gustó ser ¿conejillo de indias? o al menos aportar algo y también lo preguntaron. Fue tanto que ya no recuerdo el orden, je.

Como agradecimiento me dieron una tarjeta de regalo para las tiendas de la cadena Walmart. Ya la Janita me había dicho del dinero, mas dudé y de cualquier forma fui re gustosa.

II

Ya me duelen los dedos. Ni qué decir de mi espalda, pero el trabajo es sagrado y estoy agradecida con mi jefa por la oferta, los encargos a pesar de que EL cliente nos tiró un mes de avance.

Sí, lo reconozco: sentí tremenda frustración porque no sabía qué estaba mal, qué no le gustó, punto ya aclarado personalmente con Lata Boss. EL cliente no cuenta con nuestra astucia, ja.

Así que en el estudio-oficina estoy; nuevamente ayudo a un niño que haga su tarea de inglés. Sólo que esto es tema de otro apartado, soy castrante como maestra. Tomo mucha agüita, como 5 veces al día e intento hacer asanas.

Por las noches leo y retomé la escritura a la antigua, o sea, en papel y con plumas (bolígrafos, no de guajolote).

Noto, mucho tiempo después, que llevo 60 minutos o más escribiendo. No quiero dejar mis ideas inconclusas.

Mis sueños me inquietan. Quiero interpretarlos, mejor no, sino lo hago, es a mi conveniencia. Sólo los plasmo sobre las rayas, reposan y luego los releo.

Escribo anhelos y comienzo a divagar en otros espacios con personas que no están aquí ni ahora. Entonces, la conciencia tira de mí. Regreso.

Pasan los días

Y 10 meses pasaron. Fugaz reencuentro; seis meses más. Una semana antes de la primavera… 15 días, el último ¿presagio?

Reencuentro: largo –el más–, extraño, sincero, ¡el mejor! Pasan los días. Y seguimos...

martes, 24 de marzo de 2009

Otra de Sabines...



Para muchas personas Jaime Sabines es un poeta de cabecera. Sus versos y letras son la compañía perfecta a solas, a oscuras, en la calle, en el Metro; un deleite al oído. Siempre tan ad hoc, embonan a la perfección con lo que sentimos y vivimos. Al menos para mí así es Sabines.
Atesoro una entrevista que le hicieron a su viuda, doña Josefina, hace cinco años o más en un periódico de circulación nacional (si mal no recuerdo y ni siquiera soy fan de Guadalupe Loaeza, ella fue la entrevistadora), en la que explica su historia de amor. Tan singular, única como ese hombre –a quien me hubiera encantado conocer. Sí, el ala geriátrica es lo mío ¿qué le hacemos?
Aunque bien podía ser mi abuelo– que nunca perdió la esperanza de hallar a su amor en la gran ciudad de México.

Ambos eran estudiantes, ella en la Facultad de Odontología y él en la de Filosofía. Cuando el maestro chiapaneco llegó a la capital no supo en dónde localizar a su eterno amor, así que esperaba en la parada del tranvía, al norte del Defé, por si de casualidad veía a su novia.

Un día de tremenda llovizna, él le envió un telegrama que decía “está lloviendo a cantaros como tú en mi corazón”.

Cursi, pensarán algunos. Nada sublime y ordinario, opinarán otros. pero ¿qué hombre de nuestra época dice ahora algo semejante? ¡Ninguno! Si no lo piensa no lo dice por temor, así que mucho menos lo escribe. No queremos un Sabines II, no lo habrá, con ese tono y cadencia que nos deleita cuando escuchamos Los amorosos o Yo no lo sé de cierto; la nostalgia y los suspiros –en lo personal las ganas de llorar– que genera No es que muera de amor y la razón que tiene en su alabanza a las mujeres de la vida galante en Canonicemos a las putas.

Quizá, luego de terminar una relación en vez de mentar madres y repartir chingados a diestra y siniestra o llorar, podríamos rezar Espero curarme de ti, para completarlo con Si sobrevives, éste es genial, breve:

Si sobrevives, si persistes, canta,
sueña, emborráchate.
Es el tiempo del frío: ama,
apresúrate. El viento de las horas
barre las calles, los caminos.
Los árboles esperan: tú no esperes,
éste es el tiempo de vivir, el único
.
Hasta en estos tiempos de crisis económica, mejor Cantemos al dinero, como él escribió.
Jaime Sabines perdura en la memoria colectiva, en El peatón, en este Puerto libre, en Bellas Artes (hace dos domingos que por ahí pasé con mi amigo M. y si él no quería, ni modo, era para obligatoria y bálsamo para el alma que no andaba tan bien que digamos). También en los nicks del messenger, ¡aaah, Sabines! Al igual que a usted, Me encanta dios.

He conocido pocas personas que disfrutan igual o más que yo de Sabines, que saben más sobre él y no termino de sorprenderme… ¿quién más?

lunes, 16 de marzo de 2009

The Savages

I don’t like you anymore


Ante la demencia senil que su padre, Leonard, ha comenzado a desarrollar, los hermanos Wendy y Jon Savage deciden, después de algunos descontentos, internarlo en un asilo.

Jon, doctor en filosofía, radica en Buffalo y Wendy, dramaturga, tiene un trabajo freelance en Nueva York. Sus vidas cambian radicalmente a partir de llevar a su padre a un lugar en donde puedan cuidar de él.

No es que ellos no lo hagan. Están al tanto de qué sucede y le visitan; sin embargo, les es difícil aceptar que su papá ha perdido la lucidez. No saben cómo afrontar la situación que el anciano vive, además momentáneamente piensan por qué cuidar de alguien a quien le importaron poco.

Aun ante esa contrariedad, velan por el bienestar del viejo. ¿Quién diría que el final de su padre sería el motivo por el cual también la relación fraternal es reforzada? Así transcurre esta historia familiar no lejana a la realidad.

La historia personal tanto de Jon como de Wendy pasa a un segundo plano, no menos importante y bastante interesante, cuando Leonard se convierte en la prioridad para ambos.

Finalmente el hombre muere. Como toda pérdida es, sin duda, triste y dolorosa para los hijos. Aunque lo más penetrante, y que nos hace reflexionar, es la ausencia de recuerdos, de sentido desgastados e invisibles en la memoria a través del tiempo.




Ya entrada la noche, la historia de los Savage me recuerda inevitablemente a mi abuela Ángela. Para ella, escuchar las campanas de la iglesia significa el llamado a la misa del 10 de mayo; hace la misma pregunta cinco veces, quizá más (a veces dice cosas muy graciosas como “¿para qué te casas?”, “anda pélate” o “si el marido o la mujer ya no te sirve, cámbialo”).

Casi de madrugada, reí - reímos. Tendidos sobre un sofá comodísimo. Empiernados como dos buenos y grandes amigos vimos por primera vez… la historia de los Savage, gracias. Quizá algún día, seremos amigos, con lo que eso implique, creo.





** La canción no tiene qué ver con la peli, es más el soundtrack de las últimas escenas de mi realidad, je.

viernes, 6 de marzo de 2009

Malos ratos

Como todo en esta vida, hay cosas y personas que a través del tiempo mejoran mientras que otras, pues no son agradables ni feos, sino feísimos, ja. Eso le sucedió a un ex compañero de la primaria que vi hace dos días, justo frente a nuestra antigua escuelita y hoy nuevamente me lo tope en la fila para pagar el teléfono –o bueno ‘el servicio telefónico’ –. Supongo que él no me reconoció y si sí, da igual.

Se llama Héctor, también apodado ‘El Chivigón’ o ‘Chivis’ –¿por qué el alías? No supe o no lo recuerdo – era codiciadísimo por todas las niñas de mi salón, incluyéndome claro, en cuarto año. Fue objeto de culto más o menos hasta sexto, porque lo desbancó un niño con nombre de dios azteca / prehispánico (Tlahuicol).

Regresando al Chivigón, recuerdo que ERA simpático, moreno y siempre olía fresco, locioncita, bien peinado, impecable. Igual se lo debía a su mamá, quien hacía de él un galancito e inflaba el ego cada vez que le decía cuán guapo se veía y obvio que no cualquier nenita se lo merecía. Si la memoria no me falla, a Héctor se lo disputaron Tania, hija de una maestra, y Samantha, siendo ésta la airosa.

¡Aaaay los niños! El amor cegaba antes, ahora no sé. Al menos hoy al verlo pensé ‘ufff, tengo malos ratos, pero no malos gustos’.

El Chivis entra en la categoría de ‘malos ratos’, jaja. Si yo no crecí (mido 1.57) mucho, él ¡no crecióóóóóóóó nadaaaa! Es más enano que yo, ¿que cómo lo sé? Aah, porque hubo un momento, en la hilera, que quedé frente a él. Luego me dio la espalda y lo noté, unos tres o cuatro centímetros le saco.

Pero igual noté que no hay gran espacio entre su cuello y cabeza –tipo Cuauhtémoc Blanco –; el tono de la piel no le cambió, su mandíbula parecía de viejito sin dentadura y la cicatriz, producto de la caída en una zanja, que iba de la mejilla hacia los labios todavía es notoria.

Tiene cuerpo de señor con panza chelera. Llevaba pulseritas, cadenas y un anillote de oro, tampoco tipo narco, aunque esos accesorios, desde mi humildísima perspectiva, son incompatibles con los caballeros, por no citar ‘corrientes’.

Y sigo pensando… Tengo malos ratos, pero no malos gustos. Ay no, no soy frívola, sólo que hay a quienes el tiempo, tal vez lo excesos o qué sé yo les pasan factura. Ooooh sí.