martes, 26 de agosto de 2008

Mis mojados

Con cariño…a mi tío Rogelio porque lo extraño

Ayer, mi papá habló con su hermano Rogelio. Mis hermanos y yo queremos al tío tanto como a mi padre.

No recuerdo cuántos años lleva mi tío en el norte (EUA). Tenía dos empleos, allá, pero se enfermó y ahora sólo es lava platos. Sí, mi tío se fue de mojado pues, y es uno de los casi 9.9 millones de mexicanos que viven ilegalmente en territorio gringo. Es un hombre que cruzó, según sé, la frontera por el desierto, en la noche para llegar a Pennsylvania.

Allá lo esperaría uno de sus hijos, mi primo Rogelio, quien también se fue re chamaco (no tenía ni 20 años de edad) hacia los United States con el propósito de ayudar a sus padres y mandar dólares para que sus hermanas estudiaran –cosa que no ocurrió, pero ese no es tema de este post–.

Antes de partir, mi tío nos dijo “no quiero que dejen de venir a Santo Tomás nomás porque yo ya no esté, hijas. Esta es su casa, vengan a ver a su primas, a su tía y aquí se quedan. No me vayan a hacer agüelo antes de que regrese…”. Todavía lo recuerdo, él no quería llorar, mas sus ojitos claros comenzaron a ponerse rojos, chillamos y moqueamos con él; nos despedimos.

Nos hemos distanciado ¿más? Sí, más. Porque los chismes y mal entendidos van y vienen. No obstante quiero y admiro a los Rogelios, al tío y al primo, éste que ya echó raíces por allá. Se casó con una güera, Kelly –jaja, quien me quiere por un mensaje que le envié, pffff, hace algunas navidades y casi lloró– y tienen una hermosa niña trigueña, Serena.

Tengo otros primos, en realidad son un montón, que andan regados-establecidos en Estados Unidos; un nómada (Fernando).

Alejandro, hijo de una hermana de mi jefe, está en Phoenix y le hago burla porque tiene look de AB Quintanilla, jojo. El canijo terminó de estudiar, es contador, pero nomás de caprichito se fue, no regresa porque sabe que la pasadita está difícil.

Leo, Eber y Maricruz están, creo, en Los Ángeles. Son hermanos y se echan la mano. Mari tiene un hijo que nació allá, entonces cuando quisieron venir a México a visitar a los abuelos fue un lío sacar al chamaco de SU País.

Total que vinieron y regresaron a Gringoulandia. Leo se fue por que tiene un morro y en su municipio mexiquense el empleo que tenía no daba mucho, y Eber trabaja un chingooo –sí, la verdad es así–, pa’mandar papelitos verdes (o ‘socorros’ dice su mom).

Este no es el blog de las dedicatorias de mi querida
Guri, ni le hago la competencia a la argentina ¡che! Es, pues, sólo un ¿tributo? para los que quiero, quienes pasaron y pasan por lo que Chambao bien describe en la letra. Es quizá una buena analogía del fenómeno que ocurre acá, en América Latina; allá en Europa, África… y en todo el mundo.


3 comentarios:

Léo dijo...

Que díficil es partir a un lugar con "mejores posiblidades" para progresar o en el peor de los casos para no morir de hambre.

Hace poco leí un libro, un reportaje que ganó el premio Pulitzer que habla sobre el viaje que realiza un niño hondureño, Enrique, que va en busca de su madre al otro lado. Te lo recomiendo se llama "La travesía de Enrique" de Sonia Nazario.

Gurisa dijo...

Las dedicatorias en videos podés hacerlas cuando quieras. No me ofendo de algo que viene del corazón para alguien a quien queremos y extrañamos.

Mi mamá hace unos años que está sumergida en el mundo de la genealogía, tratando de armar su árbol genealógico que hace unas 3 generaciones atrás eran europeas.
Después del 2001, muchos nietos de inmigrantes europeos volvieron a la tierra de sus abuelos porque su país no les ofrecía un futuro prometedor. Hoy, sin embargo, están volviendo. Quizás porque allá no les importa quién fue tu abuelo, quizás porque extrañan a su familia.
Es loco cómo la historia da vueltas como en un círculo.

Melissa dijo...

Hola!...
Mmmm...pues si...ese es el destino de muxoz latinoz...ir a EUA, a buscar mejores posibilidades de vida...espero que a tu tio le valla muxo mejor...
biie!