lunes, 28 de julio de 2008

Reencuentro

Las manos me sudaban, el ansia recorría mi cuerpo y el latido de mi corazón era intenso. Esperé a que apareciera ¿cómo estaría? ¿Cómo me vería después de tan larga ausencia?

¿Habría cambiado? ¿En qué? ¿Cómo? Respiré hondo… ¡Por favor, aparece!

Lo siento, fue inevitable abrazarlo, decir ‘me da gusto verte’, sonreír de felicidad e incredulidad, lo siento.

Hablé, hablé y hablé; revisamos hojas y letras (pero él había dejado de ser mi escritor, mi cuentista, mi poeta, mi guionista).

Sus malditos ojos me tenían abstraída mientras el discurso de mi boca fluía, fluía y fluía, y reí porque la vida (¡bah!) ‘está bien sin ti’, por supuesto o ¿debía decir?

“Estos 10 meses han sido cabrones, y como que aún te quiero, pero me aguanto porque entendí que entre tus prioridades no estoy. Aunque tenía la esperanza de que te cayeras en el Pacífico (lo cual no sucedió) y si regresabas, pues que me buscaras… bla bla bla”.

–Te ves muy bien– dijo él con risita extraña.
–Ah, gracias– respondí sin darle importancia, lo siento, no podía responder lo mismo –, mira traje dos, checa cuál es mejor.
–¿Cuántos años tienes? ¿25? – dio un sorbo a su café con crema.
–¡Qué te pasa, tengo 24 y los cumplí este año, soy una nena!– contesté indignada.
–Estás chiquita todavía– eso no pensó hace tres años.

Hicimos un up date breve y rápido acerca de lo que nos ha sucedido, chale, su vida es gris ahora y quizá podría aprovechar, pero ya no estoy segura de retroceder.

No le fue nada bien después de, y a mí me va –bien– poco a poco. Es cierto que cuando dejas o te separas de algo que no aportaba nada a tu vida, las cosas comienzan a acomodarse, toman su lugar y honestamente no quiero y tengo miedo de desajustar lo acomodado.

Les dejó con esta rolita de Ely, a lo primero que dice no le hagan caso, el video original no me gusta mucho… Es la letra que me engancha.



Aah, si por este blog pasas, querido deleznable imberbe, quiero que sepas que a veces te odioooo y otras te extraño harto, tanto que podría regresar ¡bah!

5 comentarios:

Conejitocisne dijo...

Híjole, eso de extrañar qué feo es.

Anoche soñé con mi susodicho, desperté con ganas no sé si de llorar por él o de odiarme por tarado.

Lo extraño y ya no sé ni qué pedo.

Karina dijo...

Uli:

Llora lo que tengas que llorar, mas no por él, ¿odiarte? Cómo para qué, amigui, ummm ya somos muchos tarados -los que extrañamos-.

Un amigo me propuso ir con él a Canadá disque para olvidar y al estar taaan lejos, a fuerza, que no hay tentación (a menos que quieras volar 4 horas nomás para ver a susodicho y que te mande por donde llegaste), pero ¡no!

Mi proyecto de vida no es largarme nomás porque sí, aún tengo mucho, muchísimo que hacer por acá.

Lo más próximo es combeber contigo, así como con Niña biológa y demás feos, jeje.

Abracito, nene.

gabriel revelo dijo...

¿cómo se le hace para no terminar con el corazón roto después de leer algo así?

Ambar dijo...

Gracias por la visita Kari, me dio mucho gusto leerte de nuevo.
Supongo que el reencuentro fue con él, el sujeto de ojos claros, de quien escribías la primera vez que te leí y me identifiqué contigo.
Y con respecto a Morelia, no, yo no vivo ahí, me habría encantado, pero no.
No sé que preferiría, extrañar como seguramente tú sabes que se puede extarañar a alguien que te trastocó el alma o reencontrarme con él, por lo menos una última vez... claro, si es que pudiera elegir.
Un saludo afectuoso, desde el trópico mexicano.

lunanueva dijo...

aun no dejas ir, pero no quieres retener, queires regresasre irte, quieres olvidar y no nombres, pero su nombre no sale de tu boca, creo q las cosas estan mejor y solo el tiempo dira q pasa, tu mientars sigue como estabas que no hay señales de que algo diferente ocurrira.