lunes, 8 de diciembre de 2008

Domingo culinario, de mercado.



Fui al mercadito ayer en búsqueda de champiñones, poro y flores de calabaza para preparar una deliciosa sopa, la cual no sólo tenía en mente, sino que era casi una obsesión, para el menú dominical.

Encontré todos los ingredientes, de paso una lechuga italiana hermosa, fresca, verde –que te quiero verde– y barata que probablemente sirva para sándwiches o una ensalada con espinacas roseada con suspiros de vinagre balsámico, aceite de oliva y pimienta.

Me alcanzó para germen de soya y brócoli, con los que prepararé un platillito japonés.

Compré fresas, porque dentro de unas horas (son las 01:30 horas) desayunaré jugo de naranja con fresas.

Esto de ser ‘ama de casa’ es agradable, estresante, complejo, angustiante, tiene pros y contras que van desde la administración del gasto hasta que el menú semanal le guste a toda la familia o combatir a los melindrosos.

Me agrada la cocina, en ella soy muy metódica; debo tener todo a la mano, sigo el a-b-c de Cocina fácil o el paso a paso del Gran recetario de la cocina mexicana o los menús del Canal 11.

Ayer me sorprendió ver champiñones enormes, en todos los puestos y ¡no me servían! Debían ser pequeños para la sopa (ven soy m e t ó d i c a). Busqué, busqué, finalmente encontré, aunque los escogí; ya había comprado otros hongotes, pero mejor los reservo.

Me duelen las manos, los dedos, de verdad. Eso de limpia-lava pollo (¡ah, porque eso de usar knorr suiza es de mujeres flojas. Le resta amor y sabor a la comida!) es un show al igual que pica esto, pica lo otro, reserva, licua, ya hierve aquello, baja el fuego, sólo cinco minutos, que no se pegué, cuidado porque se quema, ¡pfffff, ahora comprendo a quienes están 24 horas al servicio de la casa e hijos, omitamos lo del ‘marido’!

Dice Mamá maestra que cuando el arroz rojo te queda esponjadito, no batido ni crudo y con la sazón exacta, ya te puedes casar. ¡Eso qué! A mí ya me sale, pero desde que me dijo eso, prefiero cocinarlo sólo blanco y con verduritas.

Me siento, Tita (nomás cuando cocina), personaje interpretado por Lumi Cavazos, en Como agua para chocolate. Ay, y mi madre, a veces, sí se parece a Regina Torné en esa peli, así mala-mala-malota.

Ya me voy, sino me dará hambre y es de madrugada, ¡bah! Nomás vean qué champiñonzotes, jajaja.

5 comentarios:

Ross dijo...

hay ... que rico , los champignones son de mis favoritos... empanizados a dios mio!!!

Y bueno kari-tita que bien que lo disfrutes... ahora solo a quitarle la angustia y dejar solo el goze!!!

CLAUDETTE dijo...

Que buenos se ven los champiñones, se me antojaron para una buena crema....pero de ser honesta, la cocina no es mi fuerte ni mi debil, de ser posible le doy olimpicamente la vuelta.

Espero que hayas disfrutado tus platillos

Saludos

Gade Herrera Galicia dijo...

Señorita, usted me recordó a Midori y su gusto-aprensizaje por la cocina a base de libros de recetas...

Que bueno es Tokio escuchando blues ¿no?

Dídac at dídac dijo...

aaaaah que deliciosoo..
yaa me dioo hambree!!, quiero coomer.

eso es mi plato fuertee, yo peco de vegetariano, por que si me das carne lloro (y es verdad)pero leugo no se proq eu engordo, tanto pan de dulce hace maal? jajajaja

Saludos!! :)

Karina dijo...

Ross:

Pásame, por fa, la receta de cómo empanizarlos, yumi yumi yumiiii!!!

Clau:

Después de tanto estrés, claro que disgruté mi sopita.

Gadeeeeee!!!

Aaaay, ¿acaso llevaré una Midori en el fondo, muuuuy en el fondo de mí? ¿Apoco no se enamora uno de esa chiquilla y como que Watanabe desespera? Jeje

Coincido con usté, amigo. Tokio en mágico, y con blues, ¡wow!


Didac:

Te diré lo que me dijo mi dr. cuando le comenté que quería ser vegetariana: "¿para qué crees que la naturaleza o Dios nos dio esto (señalo sus dientes)?"

...y comprendí.