domingo, 2 de noviembre de 2008

Allanamiento de moradas

Acompañé a mamá maestra al panteón a dejar flores –Día de muertos– en la tumba de su hermana.

Aunque es una tradición, es triste que los camposantos luzcan bonitos nomás una vez al año; que vaya la docena de nietos a limpiar la tumba sólo por hoy, que recuerden más los hijos al papá muerto ahora, tres metros bajo tierra.

Es triste también que cada mes, luego de morir, la familia del difunto mande a pedir u ore por el alma del finado.

¿Acaso con eso libra el vivo/los vivos la culpa por haber tratado mal al muerto?

Fotos en el panteón. Intenté hacerlo con discreción y rápido, no fuera a ser la de malas y la gente me corría.


Me gustó esta tumba, sin exceso ni lápidas. Arbolitos nada más. Pero cuando muera, optaré y será mi última voluntad la incineración. Breve espacio la cajita donde te depositan.





Así las tumbas. Ahí los muertos que no descansan en paz.

4 comentarios:

lunanueva dijo...

Es efectivamente triste q solo recordemos un dia de todo los evetos o personas importantes, pero es una manera de recordarnos q existen y no olvidarnos, no lo se.

Gurisa dijo...

Yo también opto por la cremación. Y es que en algún momento no va a haber más lugar para enterrar muertos. Además de que el gasto es una sola vez y para siempre XD

Jane dijo...

Si mejor la cremación... para que ocupar tanto espacio? Los panteones me estresan mejor no voy :(

saluditos!

Karina dijo...

Luna:
¿Fuiste a dejarle flores a tu papá?

Guri:
Tienes razón, finalmente somos un montón de huesos acumulables, uhm, no somos reutilizables.

Jane:
¿Cuál es la semejanza entre panteones y hospitales? Es que ambos estresan.

Saludos, chicas.