miércoles, 12 de marzo de 2008

La crisis de las crisis

¿Será época de crisis existencial, económica, personal, amorosa...? Sé qué hago de mi vida profesional, y aunque lento avanzo firme; sin embargo, de pronto me desespero. Mi amiga, la moreliana de cajeta, dice que es más sencillo –o menos complejo- cumplir 24 años que, 25.

No sé qué me sucede, no lo sé, de verdad, de veritas que no lo sé. Es más, no sé si este post tenga sentido.

El viernes pasado, también, me entró la ansiedad y nostalgia por el sujeto de ojos bonitos. Lo adjudico a que soñé con él: Transformado en albañil (ni así dejó de ser guapo el condenado) revolvía la mezcla y una tía, que es mi vecina, le rentaba un cuarto en la azotea; yo, muerta de miedo porque mi madre descubriera su cercanía, hice lo que pude para evitar que se conocieran –en el sueño obvio-.

No sé en qué momento el albañil güerito se transformó en un hombre trajeadito, sin barba y ¡con un hijooooooo! El chamaco, como de tres años, se llamaba Chistopher no sé qué, pero los apellidos no coincidían. Inevitablemente mi ex y yo intercambiamos palabras y miradas. Cómo estás, dijo él. Bien, respondí. Cómo te ha ido, preguntó, y...Ocurrió lo que en realidad he estado tentadísima a hacer: abrazarle, besarle, tocarlo y decirle “te extrañé”.

Fui correspondida en mi mundo onírico, porque a él también le pesaba mi ausencia, ¿y en la vida real qué?

Así que, cuando abrí los ojos, tomé de inmediato el teléfono, intenté marcarle, mas no pude. No fue cobardía, menos vergüenza (cabe señalar que nuestra separación fue por mutuo acuerdo, aunque después me salió casi, casi con que yo le arruiné la vida. Sí me hizo sentir bien pinche, se me pasó y finalmente, convencida digo que fue más sencillo culparme que enfrentar las consecuencias de sus bajos instintos), quizá orgullo, resentimiento...

Fue mi terrible crisis del viernes. Debía ocuparme porque en cuanto dejaba de hacer algo, una sensación extraña me invadía el pecho, quería salir corriendo y ni modo que paseara las lechugas y atunes –porque estaba preparando la comida- por mi pueblito, y como la niña Corajitos, bien macha me aguanté.

Ese trance, tal vez, es comparable con el que sufre un adicto o un alcohólico cuando,
cada uno, decide abandonar los chochos y polvitos o el vino, los vicios pues. Desarrollé una relación codependiente, aunque no sé si me retiré a tiempo, intento no caer nuevamente en mi vicio con nombre y apellidos.

Podrá parecerles soso y absurdo, pero a partir de que hace seis meses entendimos que la relación ya pesaba en la cotidianidad (que tampoco compartiamos) –hoy, hoy, exactamente un miércoles 12- las cosas en mi vida fluyen muchísimo mejor sin él; con serenidad acepté que “tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego”, sin duda una despedida triste por la que llorar no es bueno. Un adiós que se guardó en un cd de Jarabe de Palo...

P.D ¿A ver, interpreten mi sueño?



4 comentarios:

lunanueva dijo...

intepretar el sueño, mmmmm bueno es obvio el el un pendejo, iiiiiiiiii

jijiji, te quiero amiga y que bueno que estas pa alla saliendo a flote, veras q las cosas estaran mejor.

tU LO SUEÑAS, YO TAMBIE LO SOÑABA,

UN DIA SU ROSOTRO SE APARECIA ENTRE LA GENTE CUANDO CAMINABA Y HABLABA CON EL, NOS DIMOS UN ABRAZO Y NOS DESPEDIMOS, ME DI CUENTA QUE MI CORAZON NO LATIO FUERTE Q NO SE PARALIZO AL VERLO, Y DE REPENTE ME DI CUENTA QUE NO FUE UN SUEÑO Y QUE EL ESTABA CAMINANDO AL LADO OPUESTO DEL MIO.

El Señor Tlacuache dijo...

Que difícil es olvidar... en estos momentos es cuando nos gustaría tener las teclas ctrl-alt-supr y poder borrarnos de la memoria a estas personas (Como dijo Chilosa en una de sus posts)

Pero no se puede...

Voy a inventar un borrador de recuerdos... me volvería rico!!!

Adrián Santuario dijo...

una recomendacion en forma de poemínimo-reconstruido-por-el-paso-tel-tiempo:


Hay que
Soñar
si,
pero con
Testigos
Presenciales

Latamoderna dijo...

¿Qué le digo, señorita?
Bueno, pues Adriana mi amiga me dijo: Esa niña tiene mucho futuro.

De los sueños, neta que no entiendo ni pío. jajaja. Y los hombres... van y vienen. ¿No? Lo bailado nadie nos lo quita, pero hay que soltar, dejar espacio para que alguien más llegue.

He dicho. je.